La Coordinación


La Coordinación

Alumna: Aymará Tejera

1er año

Profesora: Ana Hepner

Circo de las Artes Carrera Profesional


Índice

 

 

Introducción…………………………………………..….3

I.             El desarrollo motriz………………………………..4

 

 

II.          Coordinación Motriz

 

a.     La coordinación motora…………..…..…………..….8

b.    El equilibrio………………………………………….11

c.     El analizador kinestésico...............................................11

d.    Control neuromuscular…………………….................12

Conclusiones……………………………………………………..15

 

Apéndice………………………………………………………….16

 

Bibliografía………………………………………………………..17

 


Introducción

 

Coordinar significa literalmente “ordenar”.

En la práctica pedagogo-deportiva, la coordinación se relaciona conceptualmente con fases de movimientos o conductas parciales, o sea, operaciones que pueden ser conectadas ordenadamente dentro de la ejecución motora.

Las fases de movimiento se encuentran, por ejemplo, en la estructura básica y en el ritmo del movimiento. Los movimientos parciales e individuales se pueden coordinar, como por ejemplo los movimientos de piernas y brazos en los diferentes estilos de danza, y también todas las formas apreciables de acoplamiento de movimientos.

En fisiología, se relaciona el “ordenamiento” fundamentalmente con el trabajo muscular, entre otras cosas, con determinadas reglas de la actividad sinergista y antagonista de los músculos, y con los procesos parciales correspondientes en el sistema nervioso central. Ésta interpretación es dominada frecuentemente como “coordinación neuromuscular”. Además de ello, la fisiología denomina la acción conjunta, mayor o menormente sincronizada, de cada una de las fibras de un musculo como “coordinación intramuscular”.

La coordinación motriz es el ordenamiento, la organización de las acciones motoras orientadas hacia un objetivo determinado, para alcanzar un determinado fin.

En el presente trabajo monográfico, se explicará brevemente el desarrollo motriz y coordinativo, con el fin de abordar la coordinación motriz desde distintos aspectos, y así comprender su complejidad e importancia en la vida humana cotidiana, y lo valioso de su entrenamiento.


CAPÍTULO I:

El desarrollo motriz

Se utiliza   “desarrollo motor” como concepto general para designar la formación de las capacidades determinadas por control y regulación, que se muestran en los procesos de aprendizaje y coordinación o regulación del movimiento. Estos procesos de control y regulación se realizan mediante el sistema motor y su organización jerárquica en el sistema nervioso central (SNC), es decir en el cerebro. El SNC desarrolla las condiciones de la actividad motora humana muy tempranamente.

El aprendizaje motor es la base del desarrollo y del entrenamiento al mismo tiempo. Este principio se aplica especialmente en la infancia.

El movimiento es el elemento vital del niño sano, e introduciéndolo correctamente se puede contar siempre con su disposición activa y su participación. Sin embargo, el movimiento y la actividad permanente del niño, no son un suceso meramente casual sin resultados, o un simple funcionamiento de procesos fisiológicos. Al jugar y moverse conquista simultáneamente el medio que lo rodea de forma paulatina. El niño reconoce los objetos que lo rodean mediante el tacto, la manipulación y la observación, o sea con la ayuda de los movimientos manuales y de sus sentidos aprendiendo progresivamente a diferenciar esos objetivos por sus cualidades específicas, sus formas, utilidad, y sus relaciones temporales-espaciales.

O sea que sus movimientos coordinados sirven para resolver determinadas tareas y son de ese modo el origen de los procesos cognitivos. La obtención de conocimientos a través de los sentidos y la actividad motora constituyen un proceso y están conectados entre sí.

Simultáneamente con el progreso de la orientación sensomotora en el medio ambiente, el niño tiene que aprender por sí mismo a adquirir progresivamente, ejercitar y dominar conscientemente toda la motricidad voluntaria que le sea necesaria. Sus reacciones motoras en ese proceso serán desencadenadas y estimuladas, primeramente por la confrontación sensomotora con los objetos del ambiente material, pero la efectividad de las mismas es desde un principio seleccionada y organizada decisivamente por el ambiente humano. Ese hecho tiene una importancia trascendente porque sin el ejemplo humano, sin el apoyo y estimulación de un adulto, sería imposible que el niño lleve a cabo en pocos años un desarrollo para el cual la humanidad necesitó varios milenios. 

Para poder llegar a poseer el gran cúmulo de experiencias, destrezas y cualidades motoras transmitidas, el niño debe (contrariamente del animal) aprenderlas. Mientras el animal hereda toda su conducta motriz conjuntamente con su forma de uso, el humano necesita un tiempo de aprendizaje prolongado.

El alumno tiene que aprender a encontrar la solución de tareas motoras nuevas en forma independiente y por sí mismo, a pesar de la ayuda que pueda adquirir por parte del instructor. El aprendizaje motor es siempre un proceso activo, una adquisición propia, que será más efectiva cuanto más consciente y reflexivamente se desarrolle el alumno. El ser humano también es el ser viviente con mayor capacidad de aprendizaje en el campo motor, y ella se va perfeccionando permanentemente al resolver tareas motoras cada vez más difíciles.

Las capacidades coordinativas que están bien desarrolladas influyen positivamente en la diferenciación de parámetros espaciotemporales de fuerza, en la contracción y relajación de la musculatura, y en la velocidad y la precisión de los procesos de aprendizaje de las habilidades deportivo-motoras, y de las técnicas deportivas.

Un retraso en el desarrollo motor general lleva casi siempre también a un atraso del posible desarrollo intelectual general.[1]

En su confrontación activa con las cosas, el niño experimenta sus cualidades, como por ejemplo el peso, la elasticidad y manejabilidad de una pelota que usa como juguete. Por ello, el niño tiene que moverse y estar en actividad para poder llegar a juicios apropiados y realistas sobre las cosas. Sólo de esa manera el niño experimenta todo lo que “se puede hacer” con los objetos.

Cuando en el futuro se eleve el nivel de exigencia a las capacidades intelectuales, se debe elevar simultáneamente el nivel de la formación motriz multilateral en el área deportiva.



[1] “Teoría del Movimiento: motricidad deportiva”, K. Meinel y G. Schnabel 1987 p. 42

 

La motricidad representa un fundamento y una condición importante para el desarrollo intelectual general del ser humano.

La enorme cantidad de movimientos en los diferentes deportes tienen, a pesar de ser tan diferentes, una característica común: esos movimientos son elementos constitutivos de conductas en las cuales participa el individuo en su totalidad, y por consiguiente tienen efecto sobre la totalidad del ser humano, posibilitando un entrenamiento regulable individualmente para el mantenimiento de la capacidad funcional del organismo

La motricidad deportiva moderna refleja el desarrollo total de la actividad creativa del hombre en el área motora mediante la gran cantidad y variedad de formas de movimiento.



CAPÍTULO II

Coordinación motriz


a.    Coordinación motora

Se define la coordinación motora como el ordenamiento de acciones motoras en dirección a un objetivo.

Si queremos entender la esencia de la coordinación motora se deben tener en claro que hay una gran cantidad de factores y procesos individuales que actúan conjuntamente, incluso en un movimiento simple.

En un acto motor (entre los que podemos encontrar la postura corporal), el sistema de conducción debe dominar una gran cantidad de ejes de movimiento.

Para el movimiento de todo el cuerpo se mencionan 240 ejes; para el movimiento aislado del brazo se obtienen 30. Esa cantidad de ejes se deriva de las posibilidades de movimiento de las articulaciones. Así, por ejemplo, un movimiento efectivo en el lanzamiento de una pelota, deben participar casi todas las articulaciones de las cadenas cinemáticas de las piernas, del tronco, del brazo de lanzamiento, y en parte también del brazo libre. Ello significa que un movimiento coordinado correctamente en sus parámetros espaciales y temporales, tiene que ser dirigido mediante una inervación muscular correspondiente.

A esto se le agrega otro factor que también debe ser dominado en el acto motor, que es la elasticidad de los músculos, tendones y ligamentos.

La complejidad de la tarea coordinativa también se ve elevada por el hecho de que muchos músculos tienen un brazo de potencia muy corto por su inervación inmediatamente detrás de la articulación, de modo que los acortamientos relativamente pequeños del músculo tienen como consecuencia una amplitud significativa del movimiento en el extremo del brazo de resistencia.

La acción de fuerzas externas, condicionadas por el medio ambiente, y de cambios ambientales producidos por los mismos movimientos, también tiene una influencia muy importante. Todo movimiento deportivo es una confrontación con una situación ambiental determinada, donde además de las fuerzas musculares internas, también participan fuerzas  externas: la fuerza de gravedad, la inercia, la fricción, la resistencia del aire o del agua, las cuales tienen que ser incluidas adaptativamente en el proceso de coordinación.

El organismo es un sistema con alto grado de autorregulación que se preserva, recupera, corrige e incluso perfecciona por sí mismo. La actividad motora es, en ese proceso, la forma esencial de interacción con el medio ambiente y de influencia sobre el mismo para modificarlo en forma que le sea conveniente.

Para resolver las tareas coordinativas, se deben llevar a cabo varias funciones parciales[1]:



[1] Apéndice 1: Modelo de la coordinación de movimientos, “Teoría del movimiento: motricidad deportiva”, K. Meinel y G Schnabel.

1)      La recepción y el procesamiento de la información aferente (que ingresa). A través de ello se obtienen y transmiten informaciones sobre la situación inicial, así como también sobre los resultados parciales y finales de la ejecución motora;

2)      La programación del movimiento y el pronóstico de los resultados parciales y finales (anticipación);

3)      La consulta de la memoria motriz y la memorización de los esquemas de ejecución y corrección;

4)      La realización del comando y regulación mediante la emisión de impulsos eferentes de comando y corrección a los músculos;

5)      La ejecución de los movimientos por los órganos motores. La musculatura esquelética representa, como parte activa del aparato motor, el órgano por comandar y regular;

6)      La comparación de la información entrante (parámetros reales) con el objetivo preestablecido y el programa de acción (parámetros ideales)

Con respecto a la memoria motriz, las experiencias, los programas parciales, los resultados y otros fenómenos grabados en la memoria son consultados, o sea utilizados en el proceso coordinativo, memorizando al mismo tiempo los nuevos programas motores y sus resultados.

Esta memorización de la información tiene lugar sobre la base se la sistematicidad dada por el sistema verbal de señales. Todas las informaciones almacenadas, las experiencias recogidas experimentan finalmente por su intermedio una sistematización. Por ese motivo, el hombre puede memorizar experiencias motoras en una mayor medida que el animal, y está en condiciones de disponer de ellas en cualquier momento.

En el entrenamiento técnico, el desarrollo de las capacidades coordinativas y con ello, de las experiencias de movimiento existentes, sigue los principios del juego de construcción, puesto que las nuevas habilidades de las técnicas específicas de las disciplinas deportivas se adquieren basándose en el nivel de capacidades coordinativas, y se aplican según la situación.

 

Se pueden tomar ciertas características mediante las cuales puede distinguirse el control del movimiento de los procesos de movimiento deportivos. Parten de cinco capacidades coordinativas[1]:



[1] Gráfica de las cinco capacidades coordinativas fundamentales

“Metodología general del entrenamiento infantil y juvenil”, Dietrich Martin 2004, p. 85.

-          La capacidad de reacción es la realización de movimientos breves en respuesta a estímulos

-          La capacidad de equilibrio comprende el mantenimiento y la recuperación del equilibrio en situaciones cambiantes y la resolución de las tareas motoras en relaciones de equilibrio complejas.

-          La capacidad de orientación determina los cambios de posición del cuerpo en el espacio y en el tiempo y por ello constituye la capacidad para orientarse y anticiparse espaciotemporalmente.

-          La capacidad de ritmo comprende el registro, almacenamiento y representación de las estructuras dinámico-temporales dadas o intrínsecas al movimiento mismo.

-          La capacidad de diferenciación posibilita lograr la armonización exacta de cada una de las fases del movimiento y diferenciar con precisión entre parámetros de fuerza, espaciales y temporales dentro de la ejecución de movimiento.

El proceso evolutivo de la coordinación

·       1ª Infancia (0-3 años): Se adquiere la suficiente madurez nerviosa y muscular como para asumir las tareas de manejo del propio cuerpo. La mayoría de las coordinaciones son globales, aunque ya comienzan las primeras coordinaciones óculo-manuales al coger objetos.

·       Educación Infantil (3-6 años): El repertorio de posibilidades crece con los estímulos que le llegan al niño. Las acciones coordinadas dependerán de la adquisición de un perfecto esquema corporal y del conocimiento y control del propio cuerpo.

·       Educación Primaria (6-12 años): Se determina el desarrollo del sistema nervioso y, por tanto, los factores neuro-sensoriales de la coordinación, de ahí que sea la etapa ideal para la adquisición de experiencias motrices. La mala aptitud de retención motriz en el primer ciclo y parte del segundo, exige en estas edades una profundización del aprendizaje a partir de la repetición de los ejercicios, contribuyendo de esta manera a la automatización del movimiento. Al final del segundo ciclo y todo el tercer ciclo, debido al desarrollo sensitivo y cognitivo, se refleja una buena capacidad perceptiva y de observación. Los ajustes motores son muy eficaces.

·       Educación Secundaria (12-18 años): Desde comienzos de la pubertad hasta finales de la adolescencia, tiene lugar la maduración sexual y un crecimiento general del cuerpo, esto conllevará un retroceso en la coordinación de los movimientos. Más tarde, la coordinación mejorará en función de la mejora de las cualidades físicas.

Tipos de coordinación

En función de si interviene el cuerpo en su totalidad, en la acción motriz o una parte determinada, podemos observar dos grandes tendencias:

·         Coordinación Dinámica general: es el buen funcionamiento existente entre el S.N.C. y la musculatura esquelética en movimiento. Se caracteriza porque hay una gran participación muscular.

·         Coordinación Óculo-Segmentaria: es el lazo entre el campo visual y la motricidad fina de cualquier segmento del cuerpo. Puede ser óculo-manual y óculo-pédica.

  En función de la relación muscular, sea interna o externa, la coordinación puede ser:

·         Coordinación Intermuscular (externa): referida a la participación adecuada de todos los músculos que se encuentran involucrados en el movimiento.

·         Coordinación Intramuscular (interna): es la capacidad del propio músculo para contraerse eficazmente.

 

a.    El equilibrio

    En todas las actividades físico-deportivas, el equilibrio desempeña un papel muy importante en el control corporal. Un equilibrio correcto es la base fundamental de una buena coordinación dinámica general y de cualquier actividad autónoma de los miembros superiores e inferiores.

    El equilibrio se define como el mantenimiento de la postura mediante correcciones que anulen las variaciones de carácter exógeno o endógeno. También consiste en las modificaciones tónicas que los músculos y articulaciones elaboran a fin de garantizar la relación estable entre el eje corporal y eje de gravedad.

    Existen dos tipos de equilibrio:

·         Equilibrio Estático: control de la postura sin desplazamiento.

·         Equilibrio Dinámico: reacción de un sujeto en desplazamiento contra la acción de la gravedad.

    El equilibrio corporal se construye y desarrolla en base a las informaciones viso-espacial y vestibular. Un trastorno en el control del equilibrio, no sólo va a producir dificultades para la integración espacial, sino que va a condicionar el control postural. Se distinguen tres grupos de factores:

·         Factores Sensoriales: Órganos sensorio-motores, sistema laberíntico, sistema plantar y sensaciones cenestésicas.

·         Factores Mecánicos: Fuerza de la gravedad, centro de gravedad, base de sustentación, peso corporal.

·         Otros Factores: Motivación, capacidad de concentración, inteligencia motriz, autoconfianza.

a.                       El analizador kinestésico

Éste analizador presenta una forma ampliamente ramificada. Sus receptores, que se llaman propio-receptores, se encuentran en todos los músculos, tendones y articulaciones del aparato motor humano. Sus vías de transmisión, las fibras nerviosas sensitivas, transmiten las señales recibidas al sistema nervioso central, cumpliendo la función de un canal informativo.

La kinestesia está vinculada a cómo se perciben la posición y el equilibrio de las diversas partes del cuerpo.

Éstas vías se caracterizan por su gran velocidad de conducción y, con ello, también por una mayor capacidad de transmisión que la de los canales de los demás analizadores (táctil, vestibular, óptico, acústico, información verbal). Además de ello, sus receptores se encuentran directamente en los órganos motores y por ello pueden señalizar inmediatamente cualquier movimiento, por lo cual el analizador kinestésico supera a los otros analizadores que recién entran en funcionamiento cuando se  producen movimientos mayores, mientras que los propioceptores pueden captar incluso los cambios de tensión muscular que apenas acaban de producirse.

La distancia y altura de los objetos, la dirección y velocidad de sus movimientos, son producto de las sensaciones kinestésicas.

 

a.    Control neuromuscular del movimiento


La coordinación muscular o motora es la capacidad que tienen los músculos del cuerpo para sincronizarse bajo parámetros de trayectoria y movimientoTales movimientos ocurren de manera eficiente por contracción coordinada de la musculatura necesaria así como el resto de los componentes de las extremidades involucradas. La coordinación muscular está asociada con procesos de integración del sistema nervioso, el esqueleto y el control del cerebro y la médula espinal.La coordinación motriz en uno de los elementos cualitativos del movimiento, que va a depender del grado de desarrollo del S.N.C., del potencial genético de la persona para controlar el movimiento, los estímulos, y de las experiencias y aprendizajes motores que hayan adquirido en las etapas anteriores.

 

 

Para realizar un acto motor voluntario, la corteza cerebral sigue éstos pasos:

a.       El objetivo del acto motor debe ser identificado espacialmente, despertar interés y motivación

b.      Se debe diseñar una plan de acción motor para obtener el objetivo

c.       Se debe ejecutar el plan de acción

 

Hay cuatro porciones de la corteza cerebral que tienen un papel importante en el control del movimiento voluntario:

·         - Corteza motora primaria

·         - Corteza premotora

·         - Área motora suplementaria

·         - Corteza parietal posterior

 

La corteza motora primaria (área 4) es la responsable de la ejecución del plan motor. Estas neuronas codifican la trayectoria y la fuerza del movimiento a realizar. En ésta zona no están representados los movimientos sino grupos musculares y músculos aislados.

El plan de acción o programa motor central comprende tanto la secuencia de contracción de los distintos grupos musculares, como la intensidad de contracción de cada musculo.

En el programa o plan motor participan: el área motora suplementaria, la corteza premotora y la corteza parietal posterior.

El área motora suplementaria y la premotora:

·         Reciben proyecciones de la corteza parietal posterior

·         Reciben proyecciones del tálamo que vienen del cerebelo y otras estructuras centrales

·         Proyectan somatotópicamente a la corteza motora primaria


El homúnculo motor es la forma como están representados los grupos musculares en la corteza motora primaria. Tienen un área mayor, y por lo tanto más cantidad de neuronas ocupándose de su función, los grupos musculares que necesitan un control más fino de sus movimientos (manos, pies, expresión facial, labios, músculos de la fonación).

El sistema motor puede producir la contracción de un músculo o grupos de músculos, como respuesta a un estímulo sensorial o en forma voluntaria.


El control del movimiento y la postura se logran por el ajuste del grado de contracción de los músculos esqueléticos, este ajuste depende de tres informaciones sensoriales:

·         Exteroceptores: proveen al sistema motor de las coordenadas espaciales de los objetos buscados

·         Propioceptores: informan sobre la posición del cuerpo, en el espacio, el ángulo de las articulaciones, la longitud y tensión de los músculos.

·         Exteroceptores y propioceptores que informan al sistema nervioso motor de las consecuencias del movimiento permitiendo realizar correcciones (importante durante el proceso de aprendizaje motor).


   

La principal función del cerebelo es la coordinación de la actividad motora y de la postura mediante el ajuste indirecto de los principales sistemas motores descendentes.

Para realizar su función de coordinación  motriz, el cerebelo actúa como un “comparador”  de la intención, con la actividad motora realizada.

El mecanismo básico de funcionamiento de la parte del cerebelo vinculada a la actividad motora es supervisar las distintas etapas del plan motor.

Para ello el cerebelo:

·         Recibe información sobre el plan motor de las estructuras centrales (corteza motora).

·         Recibe información de la periferia por vías sensoriales de piel, músculo, y articulaciones.

·         Proyecta a las neuronas descendentes de las vías motoras. Esta comparación del plan motor con la ejecución del plan le permite al cerebelo apreciar pequeños desvíos y corregirlos.

 

El grupo muscular que se requiere para un movimiento, ha de tener una determinada velocidad e intensidad correctas para dicha acción.

La función del cerebelo se modifica por la experiencia por lo tanto cumple una importante función en el aprendizaje motor.


Conclusiones

Las capacidades coordinativas pertenecen principalmente al ser humano y garantizan la superación de las exigencias de coordinación cotidianas y del trabajo, así como la capacitación general para el aprendizaje de la disponibilidad motora.

La coordinación y el equilibrio son capacidades que definirán la acción, hasta el punto de que una deficiencia o anomalía en el desarrollo de cualquiera de ellas, limitará o incluso impedirá una ejecución eficaz. Por ello, es necesario el trabajo de estas capacidades en los primeros años de vida, ya que la mejora funcional del dominio corporal supondrá la adquisición de múltiples conductas motrices de carácter utilitario, y expresivo, que serán fundamentales para el desarrollo integral de la persona.

  -   Se pueden señalar una serie de consideraciones sobre el desarrollo de las cualidades motrices:

·         - Nunca es demasiado pronto para comenzar el trabajo de las mismas.

·         - Las cualidades motrices tienen su desarrollo marcado entre los 6-12 años.

·         - La evolución de dichas cualidades no muestran diferencias significativas entre hombres y mujeres.

·         - El trabajo de las cualidades motrices debe ser multilateral y polivalente.

·         - El desarrollo y calidad de estas cualidades se verá limitado por la experiencia motriz del niño.

·         - Las cualidades motrices componen la base de lo que los especialistas denominan inteligencia motriz.

·         - La coordinación y el equilibrio ejercen una fuerte influencia en el desarrollo de las capacidades físicas básicas.


Apéndice

       1.

 

Modelo de la coordinación de movimientos, “Teoría del movimiento: motricidad deportiva”, K. Meinel y G Schnabel.

       2. 

 

Gráfica de las cinco capacidades coordinativas fundamentales

“Metodología general del entrenamiento infantil y juvenil”, Dietrich Martin 2004, p. 85.

3. 

”Homúnculo motor” 

Apunte “Sistema nervioso y movimiento”, Profesora Laura Fornes, Universidad Nacional de Luján 2015.

 


Bibliografía

 

·         Apunte “Clase de Metodología”, Profesora Ana Hepner, Circo de las Artes 1er año carrera de danza con Orientación Acrobática

 

·          Apunte “Sistema nervioso y movimiento”, Profesora Laura Fornes, Universidad Nacional de Luján 2015.

 

·          “Fisiología del esfuerzo y del deporte”, Wilmore J. H. y Costill. D. L. Ed Paidotribo.

 

·         “Manual de metodología del entrenamiento deportivo”, Klaus Carl y Klaus Lehnertz 2001.

 

·         “Metodología general del entrenamiento infantil y juvenil”, Dietrich Martin 2004.

·         “Teoría del movimiento: motricidad deportiva”, K. Meinel y G. Schnabel 1987.